Wednesday, July 20, 2005

20:54 PM 24 abril 2005

En la amplia sala de reuniones se podía percibir una sensación de inquietud, de calma tensa. Los Ilustres, aquellos que por sabiduría, poder político o carisma, tenían voz y voto en las decisiones del Consejo, iban congregándose en la estancia con discreción. Un ojo entrenado, alguien criado Abajo, quizá acertara a distinguir sombras aquí y allá, donde un humano no vería más que una difusa oscuridad manchada por el reflejo distante del alumbrado de emergencia presente en cada túnel y sala de Abajo.

Solitario eligió un rincón donde acuclillarse sin ser molestado por otros, haciendo honor al nombre que le dieron a los pocos días de nacer. Apenas conocía a algunos de los asistentes, tampoco era necesario. Él estaba allí para escuchar, y luego transmitir lo que allí se conviniese a los miembros de su clan.